Mapa de la donación

Un pasado patriarcal

La donación de tierras para la posterior fundación de San Fernando fue llevada a cabo por el matrimonio de Juan Jiménez de León y Ana María de Morales y Albornoz, siendo dos personajes importantes para nuestra ciudad.

De manera lamentable, no hay registros bibliográficos ni retratos de estos personajes, por lo que la información que tenemos solo se remonta por su papel en la donación de las actuales tierras de San Fernando. En este sentido, a través del mapa actual de la ciudad podemos rescatar que frente al Museo Lircunlauta se encuentra la calle Juan Jiménez en honor al donador fundacional, pero de Ana María Morales de Albornoz no tenemos ningún elemento material que rescate su persona, lo que evidencia un claro olvido por parte de las autoridades y la comunidad sanfernandina, lo que lleva a un cuestionamiento histórico respecto a la figura de la mujer.

¿Cuál era el rol de la mujer en la época colonial?

Durante gran parte de la historia la mujer ha estado relegada al espacio privado, siendo la Colonia una época que demuestra de manera marcada aquel aspecto social. Según María Stella Toro “Los roles femeninos reconocidos y fomentados en la época colonial fueron los de esposa, madre y dueña de casa” (2010), los cuales se encuadran dentro de una vida hogareña patriarcal asociada a la religión católica, pero que a la vez difieren dependiendo de la procedencia de la mujer, ya que era muy diferente ser española que criolla, o criolla que mestiza. Comprendiendo lo anterior, en términos generales se entiende que la mujer tuvo un papel secundario en cuanto a lo público, ya que en muchos casos desde temprana edad su vida se vinculaba a la religión o al trabajo doméstico, por lo que no obtenía cargos públicos, tales como superintendente o corregidor, entre otros.

En base a esto, se puede establecer que la nula información de Ana María de Morales y Albornoz y su precario reconocimiento material en la ciudad se debe a la sociedad patriarcal de la época colonial, en la cual el hombre figuró con los cargos más importantes en el imperio español como así también con su reconocimiento, lo que se evidencia claramente en la ciudad de San Fernando y su historia fundacional, en donde por sobre la figura de Ana María está la de su esposo Juan Jiménez, quien tiene una calle con su nombre, aun cuando la donación fue de ambos.

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