Sala Fundación

Sobre la fundación de la Villa de San Fernando el Real de Tinguiririca el 17 de mayo de 1742. Sala con un diorama representando el momento de firma del acta fundacional por el gobernador Manso de Velasco y los primeros planos de nuestra ciudad.

En cumplimiento de las reformas, impulsadas por la nueva dinastía de los Borbones en la corona hispánica, de erigir villas para una mejor administración de las colonias, el gobernador Manso de Velasco hace circular la noticia esperando que los hacendados del país den positiva respuesta al mandato real. Es así como la pareja compuesta por Juan Jiménez y su esposa Ana María Morales ofrecen una extensión de terreno comprendida entre los siguientes límites: “Por el sur el río de Tinguiririca; y por el norte el estero de Talcarehua; y por el oriente el camino real que va para la Concepción; y por el poniente el camino real antiguo que va de la angostura de Malloa para el valle de Nancagua que sale a la punta y toma de doña María de Rojas”. Esto sucedió el 28 de septiembre de 1740.

Luego es escogido el lugar de la Plaza de Armas, punto neurálgico de la nueva población, el lugar de la pena y el castigo, el lugar donde se encuentran los poderes cívicos y religiosos con los vecinos con mayor lustre habitando a su alrededor.

Por último, viene la distribución de solares. Los interesados en poblar San Fernando han pedido sus sitios para construir sus casas, su distribución marca, también, una de las primeras desigualdades al interior de la urbe: a mayor estatus económico y social más cerca de la plaza y más grande el solar asignado, generalmente, un cuarto de cuadra; cuando menor es el rango del poblador más alejado de la plaza es ubicado y, asimismo, con menos espacio para levantar su casa.

Desplazamiento al inicio