En las dependencias del Museo Casa Lircunlauta, desde el año 2008, celebramos durante la víspera de San Juan, la fiesta conocida como la Noche de San Juan, la cual tiene un origen que se remonta a tiempos ya perdidos en el pasado pero que han quedado vivos dentro nuestro acervo cultural y patrimonial dándole vida cada año que pasa.
Su origen la remontamos a los antiguos cultos al Sol de los pueblos paganos; quienes realizaban el encendido de hogueras para llamar al sol de vuelta y así anunciar el nacimiento de la vida de la naturaleza.
En el hemisferio sur coincide con el solsticio de invierno el que da inicio a un nuevo año, como se aprecia en las celebraciones, entre otras, la del Inti Raymi y del Wetripantu.
Con el advenimiento del cristianismo esta fecha queda asociada al nacimiento de San Juan Bautista, donde Isabel o Zacarias, encendieron una hoguera para anunciar el nacimiento de su hijo la noche del 23 al 24 de junio.
La conquista europea, y la consiguiente imposición del cristianismo, las prácticas religiosas de los pueblos originarios fueron demonizadas, y limpiadas, antes de ser “santificadas” al cristianizarlas bajo alguna advocación religiosa particular. Este hecho, conocido como sincretismo cultural, va a significar que la fiesta al sol va a unirse a la celebración cristiana de san Juan Bautista, y con el paso de los años originará la popular fiesta conocida como la “Noche de San Juan”, la cual se ha convertido en un elemento de suma importancia del patrimonio Cultural Inmaterial nacional y el de los países hispanoamericanos.
Encontrando, de este modo, un largo acervo cultural presente, entre otros en ritos, refranes, dichos populares, comidas, clima. Por ejemplo:
De este modo, la Noche de San Juan es una celebración de la vida desde dos puntos de vista:
Primero, la de un ser humano como Juan el Bautista el único santo que se celebra su nacimiento y no su muerte.
Segundo, de la naturaleza que es que sustenta de vida de los seres humanos y de todas las especies que habitan el planeta.
Es así como encontramos el florecimiento de la higuera, árbol de gran fertilidad que da frutos dos veces al año, cuya flor se presume, por pocos segundos, a las 12 de la noche.
La “Noche de San Juan” es una actividad que está lejos de morir, cada año son más las personas que la reviven demostrando la importancia de este Patrimonio Cultural.
Y…como todos los años nuestra Casa Fundacional Museo Lircunlauta alojará en sus dependencias esta importante festividad con música, comida, las tradicionales pruebas, la quema de lo malo, junto a una higuera que nos espera en nuestro patio interior.
Así es que invitamos a toda la comunidad sanfernandina, y turista también, este 23 de junio, a disfrutar de una actividad llena de misticismo, música, y donde se encuentra lo mejor de nuestro patrimonio cultural
Fernando Vásquez González.
Antropólogo
Museo Lircunlauta
Departamento de Cultura Municipalidad de San Fernando.